Por la mañana preparé a Johan para ir a casa de mi madre, seguía viviendo en la misma casa decía que solo la sacarían de ese lugar hacía el cementerio, siempre decía que iba a morir pronto, a mi me parecía ridícula su confesión y trataba de cambiarle el tema. La ama de llaves me abrió, después de saludarla, fui al jardín trasero en donde se encontraba.
–Hola mamá.
–¡Al fin apareces! –exclamó, se dio cuenta que Johan iba hacía ella –. Mi pequeño nieto hace cuánto no te veo, como has crecido.