Don Osvaldo estaba sentado en el sofá, mientras Ignacio permanecía en un lado, sin atreverse a hablar, simplemente frunciendo el ceño mientras observaba a su hijo parado a un lado.
—¿Estás seguro de esto? ¿Realmente estás de acuerdo con el divorcio?— La voz del abuelo resonó fríamente, con seriedad en su rostro mientras trataba de contener la ira. Aurora era la mujer perfecta para Ezequiel. Solo juntos podrían ser verdaderamente felices para siempre. ¿Cómo podía su nieto ser tan desobediente?
—H