Aurora no esperaba que él la invitara a bailar frente a Ezequiel, se quedó atónita por un segundo, pero aún así colocó su mano en la suya.
Cuando comenzó la música, ambos ya estaban en la pista de baile, Ezequiel mantenía sus ojos fijos en sus manos entrelazadas, la presión continuaba disminuyendo. Él extendió la mano y, por primera vez, tomó de forma activa la mano de Jazmín, que estaba parada cerca con una expresión sombría, y la llevó a la pista de baile.
La melodía melódica junto con las dos