Al escuchar las palabras “abuela”, la expresión de enfado en el rostro de Miranda se calmó considerablemente, e incluso parecía tener cierta anticipación, esperando que el pequeño pronunciara esas palabras para escucharlas.
—¿Dijiste que el niño se llama Yago?— preguntó Miranda.
—Señora, lo siento, en ese momento solo estaba pensando en Ezequiel, por eso también le puse a él el apodo de Yago— respondió Jazmín con timidez.
Viendo la expresión asustada de Jazmín, como si temiera haber dicho algo i