Capítulo 9: Territorio hostil
El lunes por la mañana, el puerto de la ciudad era un caos de ruido, grúas gigantes y olor a sal y gasolina.
El coche de Damián se detuvo frente a la oficina principal, un edificio viejo y descuidado con las ventanas sucias.
—¿Estás segura de esto? —preguntó Damián, apagando el motor—. El gerente de aquí, Morales, es un tipo difícil. Es de la vieja escuela y no le gusta recibir órdenes. Menos de una mujer.
Elena se desabrochó el cinturón de seguridad. Hoy no llevab