Mundo ficciónIniciar sesiónEl tribunal volvió a sesionar tres días después. La atmósfera era distinta; el frenesí mediático se había calmado para dar paso a una solemnidad fría. Marcos Castelli entró en la sala con el uniforme naranja de los detenidos. Ya no había trajes de seda, ni relojes de lujo, ni esa sonrisa arrogante que solía usar pa







