Capítulo 39: Balas de plata
El Hotel Plaza era un edificio antiguo con moqueta roja y pasillos largos. A las once y media de la noche, debería haber estado en silencio. Sin embargo, cuando Damián cruzó las puertas giratorias del vestíbulo, notó algo extraño.
El recepcionista no estaba en su puesto. El teléfono de la recepción estaba descolgado, colgando del cable y emitiendo un tono monótono.
Damián sacó la pistola que llevaba oculta en la parte trasera de su pantalón. Le pesaba en la mano. No