Capítulo 26: El sabotaje perfecto
El Gran Salón del Hotel Imperial estaba lleno de la élite de la ciudad. Hombres con trajes grises y mujeres con joyas pesadas bebían champán tibio, esperando el discurso principal.
En el escenario, Roberto Valente ajustó el micrófono. Detrás de él, una pantalla gigante mostraba el logotipo dorado de Valente Enterprises.
—Damas y caballeros —empezó el abuelo, con su voz rasposa resonando en los altavoces—. Vivimos tiempos de cambio. Pero en Valente Enterprises c