Capítulo 14: La semilla de la duda
La mañana siguiente amaneció gris y lluviosa. El ambiente en la mansión Valente estaba igual de frío.
Elena bajó a desayunar esperando encontrar a Damián, pero el comedor estaba vacío. Solo había un servicio de café puesto.
—El señor Valente se fue hace una hora —informó Roberto, el mayordomo, mientras le servía el café—. Dijo que tenía asuntos urgentes que atender antes de ir a la oficina.
Elena asintió, tratando de ocultar su decepción. Después de la discusi