[Punto de vista de Iris]
Uno de los renegados gruñó y se lanzó contra mí.
Me tiré hacia un lado, apenas esquivando sus garras. Golpeé el suelo con fuerza y mi hombro chocó contra un árbol. El dolor explotó por todo mi brazo.
Pero no me detuve. Corrí, y ellos me persiguieron de inmediato.
Las ramas me azotaban el rostro. Mis piernas ya ardían por la larga caminata, pero la adrenalina me impulsaba mientras corría sin mirar atrás.
Podía escuchar los gruñidos y el golpeteo de sus patas detrás d