[Punto de vista de Iris]
Apagué mi teléfono y le saqué la tarjeta SIM. La miré solo durante un breve segundo antes de tirarla a la basura. No había nadie de quien quisiera saber y no había nadie con quien quisiera hablar.
Después de caminar unos quince minutos, llegué al límite del territorio de la manada.
Los dos guardias de patrulla que estaban de servicio se sorprendieron al verme acercarme. Miraron de reojo la bolsa sobre mi hombro.
—¿Luna? —preguntó uno con cautela—. ¿Se… se va a algún