Desde la cama, Sebastian le sostuvo la mirada. Fue una mirada larga, profunda y dolorosamente invasiva. A pesar de la niebla de los analgésicos que nublaba su mirada, había una intensidad en él que atravesó a Cassandra. Ese simple cruce de miradas hizo que todo lo que ella había mantenido contenido bajo llave durante las últimas dos semanas se despertara por completo. Su armadura de frialdad y sumisión fingida se desintegró en un segundo.
Sebastian movió los labios resecos. Hizo un esfuerzo vis