Decidido a no quedarse de brazos cruzados ni dejar que un simple mensaje de texto lo manipule, Sebastian no esperó más. A través de una llamada fría y directa, citó a Eleanor en un café neutral y concurrido, cerca de la zona comercial, exigiendo verla en persona para aclarar de una vez por todas el asunto del supuesto embarazo.
Cuando Eleanor llegó al lugar, apoyándose ligeramente en un bastón y con el rostro aún mostrando las marcas del accidente, tomó asiento frente a él con una falsa expresi