La tensión del momento comenzó a disiparse lentamente en la acera. A los pocos minutos llevaron a la propiedad. Ella aún con el susto en la garganta.
Justamente se cruzó de frente a Alexander y este se dio cuenta de que el pequeño parecía un poco pálido. Sin embargo había sido Sandro el primero en preguntar.
—¿Todo en orden? ¿Volvió a pasar?
El niño un poco triste asintió.
Cassandra levantó la mirada hacia sus hermanos, intentando mantener la compostura mientras su corazón aún latía desboca