Mientras tanto, Casandra se encontraba dentro de su despacho en la mansión, era una habitación que parecía ser tan opulenta como el resto de la propiedad.
A diferencia de las salas de estar de la propiedad, esa habitación parecía el centro de mando de una corporación paramilitar. Cuatro monitores de última generación iluminaban su rostro con el constante flujo de gráficos bursátiles, transferencias internacionales y estructuras de deuda.
Cassandra tomó un sorbo de su té negro, espeso y sin una