Al despertar la oficial Fernández sintió que Santiago la abrazaba desde atrás y que además estaba completamente desnudo. La madrugada fue ardiente para los dos porque sin ningún tipo de pena se entregaron a sus más bajas pasiones.
Con cuidado se levantó de la cama y tomó su ropa. Salió del cuarto y se vistió en la sala dispuesta a irse antes de que todo se volviera más incómodo. Sabía que Santiago probablemente querría hablar o portarse cariñoso de alguna manera y eso solo sería hacer más difíc