Elizabeth se sentó en su cama y lloró desconsoladamente, se sintió humillada, ultrajada, violentada y sobre todo utilizada para satisfacer sus deseos.
Ella gritó con todas sus fuerzas: - ¿Por qué lo hiciste?
Los hermosos meses llenos de amor, se disiparon en esos momentos, se duchó y se quedó a dormir en el sillón, su consuelo fueron las estrellas que se reflejaban a través de la ventana. Pasaron las horas y el dolor que sentía en su corazón no desapareció al igual que las lágrimas que saliero