Juan Pablo estaba tomado, pero no lo suficiente como para no reconocerla, él correspondió el beso vibrante que Rebeca le dio y muy apesar que ella no le provocaba nada, absolutamente nada.
Deseaba engañar así como él había sido engañado, quería herir a la mujer que ama por traicionar su confianza y destruir su corazón.
Rebeca le susurró al oído: - Vamos a un lugar más privado.
Juan Pablo la empujó y tiró de ella, subieron a su camioneta y manejó con alta velocidad hasta la villa, Rebeca temía