Capítulo 80: Café y veneno.
Leonardo se mantenía en pie con la espalda recta, sin inmutarse ante la agresión verbal de su tía. Sabía que Bárbara no se detendría ahí.
—Escúchame…
—¡No quiero escucharte! —lo interrumpió con dureza—. ¿Acaso olvidaste quiénes son los Sinisterra? ¿Olvidaste todo lo que nos han hecho?
La voz de Bárbara se quebró por un instante, pero la rabia la sostuvo en pie.
—No lo olvidé —respondió Leonardo con frialdad—. Y tampoco he perdonado.
Bárbara dejó escapar una risa amarga.
—Entonces explícame por