Leonardo permaneció de pie por unos minutos, mirando la puerta cerrada tras la salida de Alexa. El aire en la oficina parecía denso, cargado con una tensión que no lograba disiparse. Respiró profundamente, intentando calmar la tormenta interna que comenzaba a desatarse dentro de él.
Lo que acababa de suceder lo había dejado atónito. Enfrentarse a Alexa nuevamente había revivido viejas heridas, recuerdos que creía enterrados bajo años de indiferencia y dolor. La última vez que la vio, ella se ha