Es verdad, mi situación era difícil, siempre lo había sido. Por más dinero que tuvieran los Navarro, nada tenía que ver conmigo. Simplemente era la señorita Navarro de nombre.
Aunque mi marca de ropa iba bien, apenas llevaba unos años y todo lo que había ganado lo gasté en decorar esa villa.
—Hablamos cuando vuelvas. No me aprovecharé de ti, no vaya a ser que Isabel se entere y venga a pelear otra vez.
Colgué sin esperar su respuesta.
Completamente frustrada, me quedé en el auto mirando con nost