La gente mala encuentra su merecido con gente aún peor.
—También lo creo. Aunque una mujer falsa como Isabel sabe manipular a los hombres. Cuando se le pase el enojo, volverá simplemente a hacerse la víctima y con unas palabras dulces lo tendrá comiendo de su mano —comentó Sofía, experta en detectar a estas arpías.
—Me da igual, ojalá se queden atrapados juntos —dije sinceramente.
Sofía me miró con cierta duda:
—¿Segura que si Antonio vuelve pidiendo perdón podrás resistirte?
De repente, me puse