Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en un ritual de dolor y esperanza. Cada mañana, Joaquín se despertaba con el mismo pensamiento: la carrera se acercaba. Y cada tarde, después de las sesiones de terapia, regresaba a casa con el cuerpo dolorido pero el corazón lleno de determinación. El proceso era agotador, pero los resultados comenzaban a notarse. El hombro ya no dolía con la misma intensidad, y los movimientos eran más fluidos, más controlados. Pero aún faltaba algo. Aún no e