Capítulo 172: Dolor para sanar.
Joaquín se acostó en la camilla, sintiendo que el corazón se le aceleraba. Mara se sentó a su lado, tomando su mano con fuerza. Sus dedos se enredaron con los de él, y su voz salió con un susurro que solo él pudo escuchar.
—Estoy aquí. No estás solo. Pase lo que pase, estoy aquí.
El doctor Ricardo comenzó a aplicar el medicamento. La aguja perforó su piel, y Joaquín sintió un ardor intenso que se extendió por todo su brazo. Una mueca de dolor cruzó su rostro, y sus dedos se apretaron alrededor