La mañana amaneció con un sol radiante que se filtraba a través de las cortinas de la mansión Hidalgo. Maritza estaba de pie frente al espejo de su habitación, ajustando el cuello de su vestido azul claro, el mismo que Joaquín le había regalado para su cumpleaños. Sus manos temblaban ligeramente mientras se alisaba la tela, sintiendo que cada movimiento era un acto de liberación. La luz de la mañana se reflejaba en su rostro, acentuando las sombras bajo sus ojos y la palidez de su piel, pero ta