Capítulo treinta y uno.
—Pero, ¿Cómo harás para cuidarme de una persona que ni tú mismo conoces?— Preguntó ella llena de mucha curiosidad, sintiendo la yema de los dedos de él recorriendo su rostro.
—No me importa quién sea la persona que te está tratando de dañar la cabeza o volverte loca, Grace.— Le dijo él, bajando sus manos. Ahora la estaba mirando directamente a los ojos y formando una pequeña sonrisa en sus labios, —Yo te prometí que te cuidaría y eso es lo que voy a hacer sin dudarlo ni un segundo.
—Pero me da