Capítulo 82. Una mañana diferente.
Melisa lo escuchó y sintió ese dolor en el pecho. Su cuerpo se apoyo en el de él. Se aferro a su esposo, pero no hubo beso, no aún. Solo un abrazo profundo, largo, como si sus almas se reencontraran por primera vez.
Un abrazo donde los latidos de sus corazones se alineaban a la perfección, donde los errores del pasado comenzaban a volverse parte del perdón.
Y en ese momento, con esa quietud cargada de sentimiento ella lo supo...
-- Este hombre me ama... me ama de verdad. Y yo... estoy lista par