Capítulo 59. Cinco malditos años perdidos.
Sebastián avanzo hacía su auto, el rompecabezas había tomado forma y debía repetirlo para intentar comprenderlo mejor.
-- ¡Bingo! – soltó Sebastián, golpeando levemente la puerta de su auto. Sus ojos brillaron con determinación.
La única persona que pudo haber viajado ese día con los documentos de Melisa era su amiga Jenny. Lo cual solo significaba una cosa: Melisa nunca salió del país donde realizó la escala.
-- Se quedó en Bogotá – concluyo por tercera vez en voz alta. Debía repetírselo para