Capítulo 57. Mascaras al borde del abismo... ¿descubierta por fin?
Sebastián alzó una ceja. Siempre pensó que la hija del señor Vargas era una mujer mayor, alguien que tendría una edad proporcional a la del anciano, y no esperaba que el señor Domínguez la llame como señorita, pues la imaginaba casada y con muchos hijos.
-- Mi socia prefiere mantenerse fuera del ojo público. Ella es más bien reservada, como lo era su padre –
-- ¡Entiendo! – dijo Sebastian, pero ya tenia la sospecha clavada en el pecho y no se iría de allí hasta sacársela.
-- ¿Dígame algo señor D