Capítulo 35. Una cita fallida.

Ella no respondió. Solo se marchó de allí, mientras sentía cómo la presión se agolpaba en su pecho como un tambor de guerra.

¿Tenía que acelerar su plan?

Esa pregunta rondaba en su cabeza… Sebastián, sin saberlo aún, acababa de darle la razón definitiva para alejarse de ahí.

Al volver a su cubículo encontró en él un ramo de rosas blancas con una tarjeta sin firma, pero ella no necesitaba ver un nombre para saber de quien era… Sebastian.

No había ninguna palabra escrita, solo un punto. Como si n
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