La frase quedó suspendida en la habitación, porque Victoria no la dijo para reclamar un título ni para recordar una obligación, sino porque después de años sintiendo que su lugar podía desaparecer en cualquier momento necesitaba dejar claro que ella también tenía una voz dentro de esa historia. Pero Regina no lo interpretó así, la expresión de su suegra cambió de inmediato. La indignación que ya mostraba aumentó mientras observaba a Victoria como si acabara de escuchar una ofensa imperdonable.