Adrián salió de la comisaría con una sonrisa que no correspondía al lugar del que acababa de salir, mientras el agente que lo acompañaba seguía recalcando, la gravedad de participar en un altercado en la vía pública y de realizar amenazas siendo extranjero.
Sin embargo, Adrián apenas lo escuchaba.
—Su esposa exigió verlo y pagó la multa correspondiente —había dicho el agente minutos antes.
Su esposa.
Victoria había dicho que era su esposa.
La frase seguía repitiéndose en su cabeza con más fuerz