Adrián lo recibió en la mandíbula y retrocedió medio paso, más por el impacto inesperado que por falta de fuerza. Durante un segundo pareció que iba a contenerse, que todavía podía recordar dónde estaba, quién lo observaba y que cualquier incidente en otro país podía complicarse demasiado.
Luego el niño volvió a cubrirse el rostro con los brazos.
Y algo dentro de Adrián se quebró.
Respondió con un golpe que hizo tambalear al hombre contra la mesa de flores. La mujer mayor gritó, los niños retro