El aire en la clínica de Karina se sentía gélido, impregnado de ese olor a alcohol isopropílico y desinfectante que a Dante le revolvía el estómago. Dante hubiera querido que las pruebas fueran en su casa, pero para que Olivia no contaminara las pruebas, lo mejor era hacerlo en un lugar esterilizado como la clínica de Karina.
Dante sostenía la mano pequeña y cálida de Elena con una presión casi dolorosa. El proceso fue rápido y clínico: una enfermera de absoluta confianza de Karina tomó una mue