Mientras Dante luchaba por su vida en la clínica, en la mansión Harroway se libraba una guerra silenciosa y mucho más siniestra. Julián, acorralado por las amenazas constantes de Olivia y su propia ambición desmedida, se había convertido en un depredador que acechaba en los pasillos, evitando las miradas del servicio. Su objetivo era claro y cruel: eliminar a Leo, el obstáculo de sangre que ponía en riesgo el control total de la herencia Ashworth.
Primero tenía que ir por Dante, pero no había u