La cabaña, oculta tras el espeso follaje, era el escenario donde el destino de Dante Ashworth se sellaba gota a gota cada vez que Olivia se veía con Julian. Olivia llegó con el rostro encendido y una mezcla letal de adrenalina y nerviosismo. Julián la esperaba con la suficiencia de quien se sabía arquitecto de un crimen perfecto.
—La toxina está funcionando, Julián —anunció Olivia, dejando su bolso sobre la mesa de madera, pero deambulando como si temiera algo—. Tal como dijiste, no salió nada