El murmullo de los accionistas se disolvió en el aire viciado de la sala de juntas mientras Karina ordenaba sus carpetas con movimientos precisos y mecánicos. Seguía dentro del lugar con Dante, y por momento los ojos se le iban hacia su ex esposo.
A través del ventanal, el cielo de la ciudad se teñía de un gris plomizo, anticipando una tormenta que parecía latir también dentro de aquellas paredes de cristal. Su mente, sin embargo, procesaba la realidad a una velocidad distinta.
En la clínica ex