La cabaña permanecía sumida en una penumbra espesa, apenas interrumpida por jirones de luz lunar que lograban filtrarse entre las ramas de los pinos. El viento del bosque golpeaba las paredes de madera con un lamento constante. Era el lugar favorito para los amantes, para que se sintieran más cerca el uno del otro.
Olivia llegó primero. Estaba enfurecida con Dante. Dante era una buena persona con extraños, y con ella era un maldito animal. El motor de su auto se apagó con un estertor metálico,