Poco menos de un año después de que las cosas finalmente se calmaran para todos, la vida les dio la sorpresa que terminaba de acomodar todo. Ya no se trataba de juicios, herencias o peleas del pasado; ahora, lo que importaba era el futuro que estaba por nacer.
El ambiente en la familia había cambiado por completo, ya no había esa tensión pesada de antes, y la llegada de un bebé era la señal definitiva de que las heridas estaban cerradas.
Ana fue la primera en darse cuenta de que el momento habí