Dos meses después de la mágica noche en la que el amor de Ana y Luciano abrió el camino, la ciudad se detuvo para el evento que muchos creían imposible: el segundo matrimonio de Dante y Karina. Sin embargo, nada en este día recordaba a la primera vez. Esa vez, no había contratos fríos firmados en despachos, ni intereses familiares de por medio, ni esa rigidez diplomática que asfixiaba sus almas. Esa vez era por amor y por elección.
Era porque ambos decidieron unir sus vidas para siempre, no sol