En cuanto Adeline se encontró de pie frente a esos tres hombres, supo que algo no andaba del todo bien.
Una carcajada surgió de los labios de uno de ellos y, al instante, un coro de risas se alzó en medio del sonido de la música estridente. Adeline se encogió más en sí misma en ese instante, sintiéndose el producto de todas las burlas.
—Chicos, ella es Adeline, la mujer de la que les hablé—la presentó Anthony alzando la voz para que pararan las risas.
—Debes estar bromeando, amigo—contestó