—¿Novio falso?
El rostro de Mauricio se contorsionó en una mueca de confusión.
—Sí, ya sé que tú y Humberto tienen una cuenta pendiente. Así que este es tu momento perfecto para desquitarte con él —explicó Adeline como si no fuese una cuestión muy difícil de entender.
—Pero, Adeline, ¿no entiendo a qué te refieres?
—Bien, déjame explicarte—se acomodó mejor en su asiento y procedió a dar un repaso con lujos de detalles de su brillante plan—. Humberto pretende usar a los niños para presionarme a