Lorena acababa de llegar al hospital para llevar a cabo su segunda cita obstétrica. La primera había sido hace un mes, dónde el doctor le había indicado que todo estaba en orden.
Rápidamente, entró al consultorio, encontrándolo limpio y ordenado, con un ligero aroma a desinfectante que le provocó un poco de náuseas. Últimamente, hasta los olores más habituales le ocasionaban esa reacción.
—Señora Lorena, ¿cómo se siente? ¿Ha tenido algún síntoma nuevo? —preguntó el doctor al reparar en su mue