Rosa picaba los vegetales para la cena, mientras su hija, que acababa de llegar, se sentaba en la mesa de la cocina, dispuesta a contarle un poco de lo que había sido su día.
—Me está gustando mucho mi nuevo trabajo, mamá —comenzó emocionada. Había estado un poco desanimada, luego de su visita a la mansión Cooper, pero afortunadamente su malestar ya había pasado. Ahora volvía a ser la chica risueña de siempre, quien constantemente pensaba en las cosas positivas de la vida—. Realmente Mattia es