—Amor, te amo tanto —fueron las palabras del joven antes de recostarla en la cama.
La chica se dejó guiar, cerrando sus ojos y disfrutando de las caricias que le proporcionaba. Un gemido surgió de sus labios cuando aquella mano masculina apretó uno de sus senos, su espalda se arqueó y deseo sentir un calor más intenso.
Su mente viajó lejos, un mes atrás. Cuando en esa misma posición, recibía otro tipo de caricias, unas más expertas y certeras. Él no era como su novio, él era mucho más intens