Sin embargo, la situación dió un giro cuando Aryeh, frustrado y herido, se levantó abruptamente.
— Eres una tonta, Aisha. ¿Cómo puedes escoger a alguien que no solo te puso en peligro a ti, sino también a tu hija? Dudo mucho que llegues a ser una buena madre.
— ¡No eres nadie para decirme eso, Aryeh! — Aisha se levantó, furiosa por las palabras del que consideraba su amigo — nunca te di motivos para pensar que nuestra amistad iba a ser algo más. Si malinterpretaste mis acciones, eso no es mi cu