Antes de que pueda detenerlo, Aisha se lanzó hacia adelante, y Alejandro descargó un último golpe haciendo que a ella le roce en su mejilla pero termina aterrizando en el suelo, sin embargo es lo suficientemente fuerte como para hacer que se maree.
La habitación cae en un silencio lleno de tensión y la gravedad del momento pesa en el aire.
— ¡Esto tiene que parar ahora! — Aisha habla con lágrimas en los ojos — ¿Por qué desconfías tanto de mí? A quien amo es a ti.
Aisha se arrodilló junto a Alej