Hueles bien...
Ladridos y maullidos, gritos y chillidos… Ah, no había nada mejor como comenzar a llevarse bien con su vecino que de una manera hilarante y surrealista. Es que en serio, Drake no podía creer que estuviera en medio del porche de la casa de su vecino tratando que el enorme perro no se comiera a su gato. Bueno, no tan así. Porque su gato se había trepado a sus hombros y ahora miraba con altivez a dicho perro que no paraba de dar vueltas alrededor de Drake, meneando la cola y haciendo fiesta.
—Oh,