Miradas.
Evans quedó mirando boquiabierto a su perro y al gato de su vecino caminar escaleras arriba. El gato caminaba de una manera singular, como si fuera un modelo o algo así; su perro, en cambio, daba la impresión de dar saltitos… Bueno, al menos no se estaban peleando. De hecho, Evans se dio cuenta de que su perro aceptó al gato de su vecino como si nada, como si fueran amigos o algo así. Según tenía entendido, no era tan común que los perros y los gatos se llevaran bien, pero, en todo caso, siempr