El verdadero desastre se desató.
Exhaló un suspiro cansino y miró con un ligero ceño el desastre del que habría sido, si lo hubiera terminado, un bonito paisaje minimalista. Salpicaduras de una amalgama de colores abarcaban casi todo el cuadro, así como también las huellas de su gato. Olvidando todo el desastre, al menos Mr. Shady tuvo su oportunidad de pintar, algo así. Cuando terminó de recoger y limpiar todo, se dirigió a su habitación. Otro desastre lo esperaba sobre su cama porque, aja, había estado sacando todas sus cami